Promoción del respeto como factor de prevención

Utilizo este título a conciencia para destacar lo positivo del tema; a menudo los titulares nos dicen ¿Cómo trabajar contra el acoso escolar?, ¿Cómo detectar el bullying?, las familias nos preocupamos cuando en nuestro Centro se destapa un caso de acoso, el profesorado maneja protocolos y guías de actuación para manejar estas situaciones. Está claro que la convivencia escolar es un tema que preocupa a docentes, centros educativos, alumnado, familias, sociedad en general pero desde hace cierto tiempo, los medios de comunicación hacen especial énfasis en los casos más graves de acoso escolar, mostrando las situaciones más conflictivas, y dando una imagen quizás distorsionada de la realidad; el acoso escolar ha existido siempre (y según los expertos en similar proporción a la actual, en torno a un 6-8% de las niñas y niños sufren bullying actualmente) pero ahora lo hemos puesto sobre la mesa. Y esto es un avance tremendo porque sólo podemos trabajar y “solucionar” lo que tiene nombre.

Mi propuesta es hablar de prevención, de promoción de la convivencia, de promoción del respeto, de aprender a (con)vivir juntas y juntos. Vamos a desligar “acoso” de “escolar”, la convivencia abarca todo, es la sociedad, es la escuela, es la familia…es humanidad. El clima que observamos en las aulas no es más que el reflejo de la sociedad en la que vivimos por lo tanto cualquier acción para mejorar la convivencia escolar deberá afrontarse desde una concepción global y multidisciplinar, integrando todos los factores y elementos que convergen en el acto educativo.

¿Qué es CONVIVENCIA?

Entendemos la educación como el proceso de acompañar a nuestras hijas e hijos, a nuestras alumnas y alumnos en su proceso de convertirse en personas autónomas. Y la convivencia, como el desarrollo del respeto a la dignidad de otras personas, teniendo en cuenta los derechos y deberes propios y ajenos, estableciendo relaciones de igualdad y de respeto mutuo y evitando todo tipo de violencia.

Para todo aquel profesorado, opositoras y opositores y familias interesadas en profundizar más en el tema, os dejo enlazada la Normativa autonómica para poder ver desde dónde partimos y hacia dónde vamos en torno a este tema.

Pero quiero resaltar la importancia de leer y conocer la siguiente Orden, por la que se regula el Plan de Convivencia de los Centros y que me parece fundamental que conozcamos todas y todos los miembros de la Comunidad educativa.

En ella se articula que todos los centros docentes deben incluir en su Proyecto Educativo un Plan de Convivencia que recoja y concrete los principios y valores que orienten la convivencia en el centro. Además de guiarnos en la elaboración y aprobación del mismo, nos ofrece alternativas y recursos para implementar en las aulas, como los compromisos de convivencia, la mediación para la resolución de conflictos, las aulas de convivencia o la figura del responsable de convivencia.

¿Cómo se aprende a CONVIVIR?

A convivir se aprende conviviendo, pero de manera consciente. En primer lugar, los expertos coinciden que la mejora de la convivencia escolar empieza por la responsabilidad compartida de todos los miembros de la comunidad educativa, implicados directa o indirectamente en la educación: familia, profesorado, instituciones, agentes sociales, etc.

Debemos priorizar la necesidad de que las acciones preventivas superen las acciones punitivas en caso de acoso escolar, conflictos o disrupción en el aula. Las acciones correctivas no son suficientes por sí mismas si no se acompañan de acciones formativas. No obstante, el pasado 23 de enero de 2018, El Gobierno de La Rioja presentó el Protocolo de Actuación en Casos de Acoso Escolar en los centros educativos sostenidos con fondos públicos, cuya finalidad es prevenir, detectar e intervenir ante cualquier tipo de discriminación o acoso entre iguales y ofrecer una respuesta más rápida y eficiente ante posibles casos de violencia escolar asegurando la intervención coordinada de todos los profesionales del centro educativo y de éstos con las familias y, en caso necesario, los servicios externos.

Y volviendo a la prevención, la educación para la convivencia pasa por crear personas que sean capaces de escucharse y respetarse mutuamente, sin recurrir a la violencia, por eso debemos educar a nuestro alumnado de forma simultánea en el campo cognitivo, emocional y moral. Y además debemos hacerlo desde las primeras etapas, fomentando la construcción diaria de la responsabilidad, mediante la implicación, la complicidad y la confianza.

  •  Facilitemos el desarrollo de la inteligencia tanto intrapersonal como interpersonal y añadámosle una buena dosis de valores, de esos que se transmiten por ósmosis…
  • Formemos a nuestro alumnado en Habilidades Sociales y en Resolución de Conflictos. Dediquemos tiempos y espacios concretos a ello pues será la base de un día a día armonioso.
  • Démosle especial importancia a la Educación Emocional, podemos ayudarles a diferenciar, a expresar, a conocerse… Entendamos una buena autoestima como principal factor protectar y actuemos en consecuencia favoreciéndola.
  • Trabajemos por y para una educación inclusiva; emprendamos proceso de humanización que suponga respeto, participación y convivencia. Hagamos de nuestras aulas un lugar donde se respeta al otro como legítimo otro, un lugar donde todos participan juntos en la construcción del conocimiento y un lugar donde se convive democráticamente.

Y materialicemos todo ésto en actuaciones concretas;
-. Elaborar un buen Plan de acogida para los nuevos alumnos.
-. Que la inclusión se materialice en clase a través de metodologías como el aprendizaje cooperativo, la no segregación, la corrección con comentarios de tipo cualitativo, etc.
-. Entrenar posibles situaciones conflictivas; trabajar los dilemas morales que nos rodean.
-. Establecer un sistema de ayuda entre iguales.

Debemos conocer que uno de los principios de la Orientación Educativa es la prevención, entendida como anticipación a la aparición de desajustes en el proceso educativo y de desarrollo y que uno de nuestros ámbitos de actuación y por tanto, nuestra responsabilidad, es la convivencia escolar, por lo tanto, ¡¡pongámonos manos a la obra!!