La vuelta al cole, periodos de adaptación, cómo hacerlo más llevadero…

Empieza la guarde, entra en Infantil, cambia de curso, comienza Primaria, pasa a Secundaria, ha decidido cursar Bachillerato, ha elegido un módulo de Formación Profesional…edades y situaciones muy diferentes pero todas unidas por un mismo denominador común; comienza un nuevo curso y con él una nueva oportunidad de mejora y crecimiento personal.

Los profes nos incorporamos a nuestros puestos, unos con la tranquilidad de un puesto estable y conocido, otros con la incertidumbre de unos compañeros y alumnos nuevos. En cualquier caso, a todas y todos nos recorre el gusanillo de la vuelta; tenemos todo un curso por delante para hacerlo muy bien, preparar nuestras clases y reuniones minuciosamente para transmitir nuestro conocimiento de la forma más clara, amena y motivadora posible, adaptarnos a cada niña y a cada niño, a sus particularidades, a su ritmo de aprendizaje, a su manera de relacionarse, a cada familia, a cada compañera y compañero.

Para las familias la película es otra; llevamos dos meses y medio con el pie fuera del acelerador, hemos flexibilizado u olvidado horarios, hemos sido permisivos con tiempos de dispositivos, hemos hecho la vista gorda con el consumo de las dichosas chuches, hemos tenido oportunidad de disfrutarlos sin prisas…muchos tenemos pocas ganas de volver a hacerles madrugar, de que vuelvan los deberes, los agobios, las extraescolares, la rutina en definitiva.

Los verdaderamente importantes en esta historia son las alumnas y los alumnos

Os recuerdo que es nuestra responsabilidad como profesorado (y ahí incluyo a toda la Comunidad Educativa docente) y como familia, facilitar esta adaptación para los más pequeños y acompañar el cambio de etapas de los más mayores.

Hablar del periodo de adaptación en el primer y segundo ciclo de Educación Infantil, merecerá una entrada aparte. Pero me gustaría remarcar, que la relación que se establezca en esta primera etapa entre el alumno y el Centro, marcará toda la etapa educativa, así que estamos obligados a hacerlo muy bien, a establecer una buena y fluida relación entre la familia y el centro y sobre todo con la tutora o tutor, adaptarnos a las necesidades de cada niño desde el momento cero, ser flexibles, y no sólo, que también, en cuanto a la flexibilidad de horarios, sino en cuanto al acompañamiento de la familia los primeros días o semanas, el reducir temporalmente el nivel de exigencia en cuanto a autonomía o gestión emocional, etc. Os enlazo la Resolución del Gobierno de la Rioja en la que nos ofrece las pautas a seguir, importante conocerlas por parte tanto del profesorado como de las familias, aunque luego cada centro concretice sus particularidades. Resolución de 9 de mayo de 2019, de la Dirección General de Educación por la que se regula la planificación del periodo de adaptación del alumnado del primer curso del segundo ciclo de Educación Infantil en los centros docentes sostenidos con fondos públicos de la Comunidad Autónoma de La Rioja para el curso escolar 2019-2020.

Otro cambio muy delicado e importante es el paso a la Educación Primaria; la metodología, el profesorado, el nivel de exigencia, incluso el espacio físico cambia (a menudo se sube de piso o se cambia de edificio). Nos encontramos de nuevo con un importante periodo de adaptación al que la normativa no ha dedicado muchas líneas. No sólo debe haber una relación fluida entre el profesorado de Infantil y Primaria, sino que sería bueno, a lo largo del último curso del segundo ciclo de Educación Infantil, realizar algún tipo de actividad específica para facilitar este tránsito.

Y para los más mayores, esas chicas y chicos que ya casi no reconocemos físicamente y que comienzan la Educación Secundaria Obligatoria, enlazo este artículo al Portal de Orientación Educativa del Gobierno de La Rioja donde nos habla de cómo hacer más fácil para el alumnado y las familias, el paso a la E.S.O. 

¿Qué podemos hacer para facilitar “septiembre”?

Voy a compartir unas indicaciones generales que nos sirven para cualquier edad y para cualquier etapa educativa

  1. En primer lugar, la base de una buena incorporación o reincorporación al curso, va a depender directamente de la elección del centro. Muchas veces las familias priorizamos la cuestión logística a la hora de elegir el lugar de escolarización de nuestras hijas e hijos; la distancia a nuestra casa, el horario, que tenga aula de madrugadores y/o actividades extraescolares…a menudo aceptamos el centro que nos corresponde por ubicación sin darle muchas más vueltas al asunto…sin embargo, es fundamental tomar conscientemente esta decisión pues cuanto más afín sea el Centro elegido con nuestras creencias y nuestro estilo de crianza, más fluidas y beneficiosas serán las relaciones entre familia y Centro y en consecuencia, más fácil se lo estaremos poniendo al alumno. Os recomiendo, tanto a las familias antes de escolarizar a sus hijos, como al profesorado antes de elegir un destino laboral, conocer el Proyecto Educativo del Centro, su metodología, sus valores, su plan de convivencia. Todos estos documentos están a nuestra disposición y nos ayudarán a hacernos una idea de la manera de trabajar en el Centro. Además animo a las familias a acudir a las Jornadas de Puertas Abiertas y a los Centros a realizarlas, pues es una magnífica oportunidad para “hacer” Comunidad Educativa
  2. Las orientadoras y orientadores en general y los psicólogos en particular, hablamos constantemente de la escucha activa. Con este término hacemos referencia a escuchar con conciencia plena, concentrándonos en el mensaje de nuestro interlocutor y demostrándole que le hemos entendido. Y así es como tenemos que dejar las familias en la puerta de las escuelas a nuestros hijos y como debemos recoger en la misma puerta el profesorado a nuestros alumnos. Debemos escuchar sus necesidades, las que verbalizan y las que no, sus miedos, sus inquietudes y hacerlo de una manera consciente, que revierta en su beneficio directamente. Y si por timidez, por vergüenza, por miedo o por dificultades en la gestión de sus emociones, no son capaces de poner palabras a esa inquietud y nerviosismo de los primeros días, seremos nosotras y nosotros, familias y profesorado, los que verbalizaremos esos sentimientos normales y esperables; “buff, cuando yo era pequeña, me daba pánico el primer día de cole, no saber que profe nos iba a tocar, si me sentarían al lado de mi mejor amiga, si nos pondrían muchos deberes…”, “hasta yo que soy el profe y ya soy adulto, siento un cierto nerviosismo el primer día de cole, conoceros, caeros bien, que os gusten todas las actividades chulas que tengo preparadas para vosotros…”
  3. Como ya os dije en mi presentación, a mí me encanta celebrar y creo que a todas las niñas y niños en edad escolar, también. Entonces, ¿Por qué no aprovechar esa motivación para hacerles más llevadero el comienzo? Me parece una idea fantástica el despedir el verano y celebrar la vuelta al cole con ellos. Os animo a todas las familias a “institucionalizar” todos los finales de agosto o primeros de septiembre, una Fiesta de despedida del verano, podemos hacer y comer algo que nos guste y aprovechar para verbalizar lo que más nos ha gustado del verano y lo que nos gustaría repetir el año que viene. Además, animo a todos los centros a “institucionalizar” el primer día de curso, una Fiesta de Bienvenida al curso escolar, es una forma distendida de recibir a nuestros alumnos, sobre todo a aquellos que acuden al centro por primera vez, así como al nuevo profesorado. Podemos hacer una visita guiada por las instalaciones, dar a conocer el Proyecto educativo de nuestro centro, podemos ofrecer un almuerzo comunitario, podemos currarnos unas presentaciones chulas hacía nuestros nuevos alumnos…seguro que tanto a las familias como al profesorado, se os ocurren un montón de ideas para llevarlo a cabo.
  4. Y por último, y esto no es un consejo sino una reflexión en voz alta, creo que como sociedad, todas y todos nos deberíamos esforzar en cambiar el modo en el que los niños perciben la escuela. Creo que si todos fuésemos capaces de transmitirles confianza y entusiasmo por la etapa que comienzan, sea cual sea, su incorporación sería mucho más fácil, más natural. Pero para ello deberíamos confiar sinceramente en que la escuela actual es realmente la escuela que todos queremos…aunque me temo que todavía no estamos en ese punto. Sin embargo, y me reitero, si nosotros como familia, acompañamos a nuestros hijos seguros de que es la mejor opción de las que hemos valorado conscientemente, y como profesorado, recibimos a nuestros alumnos seguros de que vamos a establecer una buena relación y vamos a crecer juntos durante este curso, la mitad del camino ya lo tendremos andado, os lo aseguro.

Y todo esto lo digo yo… que tengo un síndrome postvacacional de caballo, que me teletransportaría ahora mismo a la playa o a cualquiera de los lugares maravillosos en los que hemos estado este verano, que intuyo un comienzo cuanto menos intenso con mis dos hijos y que sólo de pensar en retomar la oposición, me dan los siete males…pero que soy consciente de que es lo que nos toca, de que el curso escolar conlleva mucho esfuerzo y trabajo para todos; alumnado, profesorado y familias, pero que sin duda los beneficios que nos reporta como Comunidad Educativa este comenzar, son muchos y muy buenos. Así que, ¡a por ello! Feliz inicio de curso a todas y todos.